"La serpiente era el más astuto de todos los animales... dijo a la mujer: ¿Con que Dios os ha dicho que no comáis?... No, no moriréis. Es que Dios sabe que el día que comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como dioses." (Génesis 3:1-5)
Desenmascarando la antigua estrategia del enemigo: el error fatal de dialogar con el tentador
DESCUBRE LA VERDAD AHORALa estrategia del enemigo no ha cambiado desde el principio de los tiempos. Desde el Jardín del Edén, ha usado el mismo patrón de engaño:
"La serpiente era el más astuto de todos los animales... dijo a la mujer: ¿Con que Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín? La mujer respondió: Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte. Replicó la serpiente: No, no moriréis. Es que Dios sabe que el día que comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal." — Génesis 3:1-5 (Biblia de Jerusalén)
El primer error fatal: Entablar diálogo con el tentador. Eva debió rechazar la conversación desde el principio, pues dialogar con el mal ya es darle entrada.
La serpiente sembró la duda sobre la palabra de Dios, cuestionando su bondad, su verdad y sus intenciones. Hoy, el mismo engaño continúa, solo que con nuevas máscaras:
Esta mentira ha evolucionado en su presentación, pero su esencia permanece intacta a lo largo de los siglos. El mensaje es claro: no debemos dialogar con el tentador, sino rechazarlo desde el principio, como nos enseñó Jesús en el desierto.
La gran mentira del Edén, "No, no moriréis" (Génesis 3:4), sigue vigente en muchas ideologías actuales que prometen falsamente vida y sabiduría fuera de Dios.
"La verdad es relativa" es el eco moderno de "¿Conque Dios os ha dicho?". Así como la serpiente cuestionó la palabra divina, el relativismo cuestiona la existencia de verdades absolutas, permitiendo a cada persona definir su propia moral en clara oposición a Dios (Jueces 21:25).
La filosofía que propone que cada individuo debe crear su propio significado en un universo sin propósito inherente. Al igual que la serpiente sugirió independencia de Dios, esta ideología rechaza la autoridad divina sobre el sentido de la vida humana (Eclesiastés 12:13).
La postura que afirma que no podemos conocer a Dios o su voluntad con certeza es otra forma de sembrar la duda: "¿Realmente dijo Dios...?". Esta incertidumbre artificial paraliza la respuesta a la llamada divina (Santiago 1:6-8).
La promesa de que la tecnología nos convertirá en "dioses", trascendiendo nuestras limitaciones humanas, refleja exactamente la antigua promesa "seréis como Dios". Promete inmortalidad física y omnisciencia a través de la fusión con máquinas (Isaías 14:14).
La idea de que somos completamente autosuficientes y podemos alcanzar la plenitud sin Dios reproduce la tentación del Edén. "Tú eres tu propio dios" es simplemente otra versión de "seréis como dioses" (Proverbios 3:5-6).
La elevación del ser humano como medida suprema de todas las cosas, sin referencia a Dios, es otra manifestación de querer "ser como dioses". Coloca al ser humano en el trono que solo le corresponde a Dios (Hechos 12:21-23).
Prácticas esotéricas, astrología, contacto con espíritus y "espiritualidad" sin Dios son versiones actualizadas de la búsqueda de conocimiento prohibido, exactamente lo que la serpiente prometió en el Edén (Deuteronomio 18:10-12).
El resurgimiento de antiguas religiones paganas, adoración a la naturaleza y prácticas ancestrales representa la búsqueda de espiritualidad fuera del Dios verdadero, similar a la tentación original de buscar sabiduría fuera de Dios (Romanos 1:25).
La mezcla de tradiciones espirituales diversas creando una "espiritualidad a la carta" es otra forma de rechazar la revelación divina, buscando "conocimiento" fuera de los límites establecidos por Dios (2 Timoteo 4:3-4).
La negación de la Trinidad reproduce el engaño de la serpiente al distorsionar la naturaleza de Dios, ofreciendo una versión alternativa y falsa de quién es Dios, tal como la serpiente presentó una falsa imagen de Dios (1 Juan 2:22-23).
Interpretaciones extremas que rechazan la tradición y la autoridad de la Iglesia, promoviendo un individualismo religioso desconectado de la comunidad de fe. "Tú y tu Biblia solos" puede convertirse en "seréis como dioses" al interpretar la Escritura (2 Pedro 3:16).
Supuestas revelaciones nuevas que contradicen o alteran la revelación bíblica siguen el patrón de la serpiente: ofrecer un "conocimiento especial" que en realidad separa de la verdad de Dios (Gálatas 1:8-9).
La exaltación del yo por encima de todo, donde la autorealización es el valor supremo, ignorando nuestra naturaleza como seres creados para la comunión con Dios, reproduce el "seréis como dioses" (Filipenses 2:3-4).
La creencia de que todo es divino y que nosotros mismos somos parte de esa divinidad es la manifestación más literal del "seréis como dioses". En lugar de reconocer la distinción entre Creador y creación, proclama "ya eres divino" (Isaías 44:6-8).
Filosofías modernas que promueven explícitamente la adoración del ser humano como su propio dios son la manifestación más evidente del engaño original de la serpiente: "seréis como dioses" (Romanos 1:21-23).
Con su promesa de conocimiento esotérico progresivo y su sincretismo religioso, reproduce el engaño edénico: ofrecer iluminación secreta fuera de la revelación divina, prometiendo una forma alternativa de "divinización" (Efesios 5:11-12).
La fe absoluta en la tecnología y la ciencia como salvadoras de la humanidad es otra manifestación de la búsqueda de trascendencia sin Dios, reproduciendo la tentación de "no necesitar a Dios" y buscar la inmortalidad por medios propios (Génesis 11:4).
La promesa de que la felicidad y plenitud vienen de la acumulación y el placer material, olvidando que "no solo de pan vivirá el hombre" es otra manifestación de la mentira de que no necesitamos a Dios para estar completos (Lucas 12:15).
Todas estas manifestaciones modernas del engaño original comparten un elemento común: la promesa falsa de vida, conocimiento y plenitud fuera de Dios, exactamente como la serpiente prometió "No moriréis" y "se os abrirán los ojos". La estrategia no ha cambiado en milenios, solo se ha adaptado a nuevas expresiones.
"Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí." — Juan 14:6
Frente a la mentira que fragmenta la verdad, Cristo se presenta como la Verdad encarnada. No es una idea abstracta, sino una Persona con quien podemos tener una relación.
"Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí" (Juan 14:6). La respuesta al relativismo no es un conjunto de reglas, sino un encuentro transformador con Cristo, que nos libera: "conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32).
"Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo" (Juan 1:17).
La mentira promete libertad en la autonomía de Dios, pero termina esclavizando. La verdadera libertad no es hacer lo que queremos, sino ser capaces de hacer el bien que debemos.
"Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:31-32).
"Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros" (Gálatas 5:13).
Frente a los ataques a la Escritura, reafirmamos que "toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2 Timoteo 3:16).
La Palabra nos proporciona el fundamento para discernir entre la verdad y el engaño: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad" (Juan 17:17).
"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Mateo 24:35).
La batalla entre la verdad y la mentira ya tiene un vencedor. La cruz y la resurrección de Cristo son la prueba definitiva de que la verdad triunfa sobre la mentira.
"Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo" (1 Juan 3:8). "Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo" (1 Corintios 15:57).
"Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos" (Apocalipsis 12:11).
Frente al individualismo religioso, reconocemos que Cristo estableció la Iglesia como "columna y baluarte de la verdad" (1 Timoteo 3:15), el Cuerpo de Cristo que custodia y transmite fielmente la revelación divina.
"Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" (Mateo 16:18).
"A fin de que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad" (1 Timoteo 3:15).
Cristo instituyó los sacramentos como canales de su gracia, especialmente la Eucaristía: "El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero" (Juan 6:54).
En la Confesión, Cristo sigue ejerciendo su poder de perdonar: "A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos" (Juan 20:23).
"La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?" (1 Corintios 10:16).
Contrario a la mentira de que la obediencia a Dios restringe nuestra libertad, la verdad nos muestra que la santidad y la obediencia son el camino hacia la auténtica libertad y plenitud humana.
"Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15). "Sed santos, porque yo soy santo" (1 Pedro 1:16).
"Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional" (Romanos 12:1).
Frente a la mentira "No moriréis", la verdad es que sin Cristo sí morimos, pero en Él tenemos vida eterna: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá" (Juan 11:25).
"De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida" (Juan 5:24).
"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (Juan 17:3).
Personas que han descubierto la verdad en Cristo y han sido liberadas del engaño.
Ex-practicante de ocultismo
"Durante años busqué respuestas en prácticas esotéricas. Me prometían conocimiento y poder, pero solo encontré confusión y oscuridad. Cuando conocí a Cristo, finalmente encontré la luz que tanto buscaba. La verdad me liberó de años de engaño."
Ex-atea
"Como científica, pensaba que la fe era para personas débiles que necesitaban muletas emocionales. Estaba convencida de que la razón era suficiente. Pero cuando me enfrenté a las preguntas más profundas sobre el sentido y el propósito, descubrí que Cristo no es el enemigo de la razón, sino su realización."
Ex-adicto
"Busqué la felicidad en cada placer temporal que pude encontrar. Cada nueva experiencia prometía llenar mi vacío, pero siempre terminaba más vacío que antes. En Cristo encontré no solo perdón, sino una plenitud que ninguna sustancia o experiencia pudo darme. Su verdad me liberó de la mentira de la autosatisfacción."
"No Morirán" representa la gran mentira y estrategia original del diablo para engañar a la humanidad, tal como está registrado en Génesis 3:4 cuando la serpiente contradijo a Dios diciendo: "No, no moriréis". Esta mentira primordial sigue siendo la estrategia del enemigo para que las personas no lleguen al conocimiento de la verdad que los haría libres. Nuestro nombre simboliza nuestro compromiso de exponer esta antigua táctica de engaño y revelar cómo continúa operando en nuestros días, para que las personas puedan reconocerla y rechazarla.
La "gran mentira" a la que nos referimos no es una teoría de conspiración moderna, sino una realidad espiritual documentada desde los primeros textos bíblicos. Se trata de la estrategia consistente de cuestionar la verdad de Dios, sustituirla con falsas promesas y redefinir el bien y el mal. Esta estrategia se manifiesta de diferentes formas a lo largo de la historia, pero su esencia permanece igual. No es una conspiración secreta, sino un patrón espiritual identificable que la Biblia revela claramente.
Distinguir entre la verdad y el engaño requiere:
Jesús prometió que "conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). Este proceso es tanto intelectual como espiritual.
Esta pregunta refleja precisamente la tensión de nuestro tiempo. Es importante distinguir entre verdades subjetivas (preferencias personales, opiniones) y verdades objetivas (realidades independientes de nuestras percepciones).
Cuando afirmamos que Cristo es "la verdad", no negamos la diversidad de experiencias humanas, sino que reconocemos que existe una realidad espiritual fundamental que no cambia según nuestras preferencias. Así como la gravedad opera independientemente de si creemos en ella, las realidades espirituales existen objetivamente.
Jesús mismo dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí" (Juan 14:6). Esta afirmación es exclusiva no por intolerancia, sino porque refleja la naturaleza de la realidad espiritual que Él revela.
Compartir la verdad en el mundo actual requiere tanto firmeza en las convicciones como humildad y amor en la comunicación. Algunas sugerencias prácticas:
El apóstol Pedro nos exhorta a defender la fe "con mansedumbre y reverencia" (1 Pedro 3:15), reconociendo que nuestro objetivo no es ganar argumentos sino presentar fielmente la verdad de Cristo.
Hay varias formas de involucrarte en nuestra misión de revelar la verdad:
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